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No es lógico

El 11 de marzo de 2011 se produjo en Fukushima un grave accidente nuclear del que apenas nos llegan noticias de sus consecuencias, pero éstas durarán años, años y años.

El accidente de Fukushima volvió a demostrar que la energía nuclear es indomable, inabarcable... Su escala no es humana y su coste, al igual que su peligrosidad, tiende a infinito.

Apenas un mes antes, 16 activistas entraron en la central nuclear de Cofrentes y pintaron "Peligro nuclear" en su chimenea. Volvieron a demostrar la inseguridad de las centrales nucleares. Proteger una central nuclear es como gobernar la energía nuclear: una utopía, un imposible. Una mentira. Como mentira es que cualquier día encuentran una solución para los residuos, como mentira es que es la energía más barata. Una mentira tras otra para que no nos asustemos de tenerlas al lado de casa, para que sigamos pagando los costes reales con nuestros impuestos, para que sigan haciendo caja.

El 15 de marzo de 2011 dieciséis personas destaparan la mentira: las centrales nucleares son completamente vulnerables. Cualquiera puede entrar. Cualquiera.

El resultado de esta protesta, de esta demostración de vulnerabilidad no es que han cerrado la central por insegura. No es que la empresa que la rige haya tenido que afrontar una cuantiosa multa por su incompetencia en la protección de algo tan peligroso que puede afectar a la vida y a la salud de millones de personas. No. Eso sería lógico, pero no vivimos en el mundo de la lógica sino en el mundo de los beneficios empresariales a cualquier precio. La prioridad no es la salud y la seguridad de las personas, sino que Iberdrola siga sacando dinero de centrales obsoletas y peligrosas, que si hay un accidente ya se encargará el Estado. Iberdrola pone asiento en el Consejo de Administración y un sueldo de 6 cifras para el ministro de turno y recoje beneficios.

No es lógico.

El verdadero resultado de aquella protesta es que mañana, esas dieciséis personas y otra más, un fotógrafo que informaba de la protesta, enfrentan un juicio donde les piden 3 años de cárcel.

Poner en peligro a la población es gratis, demostrar pacíficamente ese peligro ¿merece cárcel? No. No es lógico y no es justo.

Espero que mañana se empiece por fin a hacer justicia. Los activistas de Greenpeace defendían nuestro medio ambiente. Nos defendían a todos. Estaban allí por todos.

Gracias amigas y amigos por estar en Cofrentes el 15 de febrero de 2011. Mañana todas y todos estaremos con vosotros, con toda nuestra admiración, con todo nuestro respeto y con todo nuestro cariño