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Nos hacemos a todo

En un ratito que me he asomado a twitter mientras dormía a los niños, he visto como 200 menciones a la diputada del Parlament balear que ha "comentado" que se puede quitar la custodia de los hijos a aquéllos que apoyan la huelga indefinida que se está produciendo en las Islas Baleares.

No es para menos: hace falta tener una descomunal carencia de vergüenza para criticar siquiera a las personas que, sin duda con un gran esfuerzo personal, están apoyando una huelga en defensa del sistema que está educando a sus hijos e hijas. Puedes no estar de acuerdo con su postura, pero dejar de llevar a un hijo al colegio es tan complicado que se merece un respeto. Ir más allá de la crítica y mentar la posible retirada de custodia, además de una solemne sandez, es una amenaza, un insulto, una clara demostración de la ausencia de razones para el debate.

El tema se agrava porque que la persona que amenaza a las familias baleares es empleada suya: el mundo al revés, una diputada que en vez de defender a sus votantes, los amenaza.

Y lo que más me ha llamado la atención es que ninguna de las mensiones a la señora diputada se salía de trasladar lo por ella dicho y, claro, en ningún caso se pedía su dimisión. Repitiendo, repitiendo, repitiendo, nos han convencido de que vale todo... ellos pueden decir o hacer cualquier cosa y nosotros no podemos ser tan radicales de pretender que dimitan por cualquier frasecita sacada de contexto, cualquier cantidad en comisiones o sobornos disfrazados de sobresueldos o cualquier pequeño desvío de presupuestos públicos, enchufe, privatización, insulto, amenaza...

Así que lo realmente preocupante no es que una señora diputada amenace a las familias, porque personas que no saben quién les paga o cómo deben hacer su trabajo hay muchas. Lo procupante es que su grupo parlamentario no la expulse y que sus votantes no le quiten la confianza de por vida.